Para toda una generación, el monólogo era algo que se veía en televisión, con traje y público de plató. El Club de la Comedia, que se estrenó en 1999, y después el canal Paramount Comedy fijaron el formato: un cómico, un micrófono y siete minutos de material pulido.
Veinticinco años después, el humor en directo se ha ido a los bares. Casi cualquier ciudad mediana tiene una noche de micro abierto a la semana, donde cómicos que empiezan prueban textos nuevos ante veinte o treinta personas.
Qué es un micro abierto
Es una sesión en la que se apunta quien quiere. Cada participante tiene unos minutos, normalmente entre cinco y diez. Hay noches brillantes y noches para olvidar, y esa incertidumbre es parte de la gracia. Muchos de los cómicos que hoy llenan teatros pasaron años en estos escenarios.
Consejos para ir
- Siéntate delante solo si aceptas que te pregunten de dónde eres.
- Apaga el móvil: un cómico que empieza no tiene red y una pantalla encendida le desconcentra.
- Consume algo. Muchos bares programan estas noches sin cobrar entrada y viven de la barra.
Y si un chiste no funciona, no pasa nada. Para eso está el micro abierto.
