Ir al teatro por primera vez impone más de lo que debería. No hace falta saber nada especial ni ir vestido de gala. Basta con llegar a tiempo y tener ganas de escuchar.
Elegir la obra
Para empezar, mejor una comedia o un montaje contemporáneo de duración corta, de hora y media sin descanso, que un clásico de tres horas en verso. Las críticas en prensa local y las recomendaciones de amigos ayudan más que el cartel.
La entrada y la butaca
Las primeras filas no siempre son las mejores: en muchos teatros el centro del patio de butacas, entre la quinta y la décima fila, ofrece mejor perspectiva. En los anfiteatros se ve todo el escenario, aunque más lejos. Revisa si la butaca tiene visibilidad reducida antes de pagar.
El día de la función
- Llega con al menos quince minutos de margen. Con la función empezada, muchos teatros no dejan entrar hasta un cambio de escena.
- Ropa cómoda y discreta. No hay código de vestimenta, salvo en algunos estrenos y galas de ópera.
- Móvil apagado, no en silencio: la luz de la pantalla se ve desde el escenario.
Durante la obra
Se aplaude al final y, en algunos géneros, tras un número musical. Si dudas, espera a que aplauda el resto. Y si la obra no te gusta, aguanta hasta el descanso: salir a mitad de escena distrae a actores y público.
Lo más importante es dejarse llevar. El teatro es de los pocos sitios en los que todavía pasamos hora y media sin mirar una pantalla.
