Nadie va a un concierto a ver una pantalla, pero casi todos queremos llevarnos un recuerdo. Se puede hacer sin convertirse en el que tapa el escenario.
- Pocas y buenas. Elige dos o tres momentos y guarda el móvil el resto del tiempo.
- Brazo abajo. Dispara a la altura del pecho. Si levantas el móvil por encima de la cabeza, tapas a quien tienes detrás.
- Sin flash. No ilumina nada a esa distancia y molesta a los músicos.
- Toca la pantalla sobre el artista. Así el móvil ajusta la exposición a la luz del escenario y no a la oscuridad de la sala.
- Ráfaga. Con poca luz, entre diez fotos casi siempre sale una nítida.
- Vídeo corto. Treinta segundos de la canción que más te guste valen más que el concierto entero mal grabado.
Y si vas a estar cerca del escenario, lleva tapones: allí el volumen ya es suficiente castigo. Algunos artistas piden expresamente que no se usen móviles. En ese caso, la mejor foto es la que no se hace.
